Los Montesinos: El pueblo que se independizó en 1990 y sigue peleando por servicios básicos

Los Montesinos no es un pueblo turístico de escaparate. Es un municipio de poco más de 5.800 habitantes (datos 2025) en la Vega Baja del Segura, a 7 metros de altitud, pegado a las lagunas de La Mata y Torrevieja. El paisaje mezcla campos de limoneros y naranjos, saladar, agua rosa de las salinas y urbanizaciones con fuerte presencia británica.

Hasta 1990 era pedanía de Almoradí. La segregación se consiguió por presión vecinal. Desde entonces ha crecido mucho (alrededor del 15 % en la última década) y hoy cerca del 37 % de la población es extranjera. El alcalde José Manuel Butrón (PSOE) lleva más de tres décadas en el cargo. Esa continuidad genera tanto estabilidad como una sensación extendida de que “siempre es lo mismo”.

Historia real, no la de las guías

El nombre viene de la familia nobiliaria Montesinos. Hay restos romanos (Vía Augusta), árabes (aljibes y sistemas de riego) y un “Tesorillo de La Marquesa” (monedas de los siglos X-XI encontradas en 1974). En el siglo XVIII los jesuitas de Orihuela gestionaron la finca de La Marquesa y construyeron aljibes. El despegue agrícola llegó con el Canal de Riegos de Levante y, sobre todo, con el trasvase Tajo-Segura.

El casco actual se consolidó a finales del siglo XIX alrededor de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar (1886). La independencia de 1990 no fue un trámite administrativo limpio: hubo discusiones sobre límites y un movimiento vecinal que empujó fuerte. Muchos vecinos mayores todavía recuerdan esos años como el momento en que “por fin tuvimos voz propia”.

Lo que realmente se discute entre vecinos (2024-2026)

La voz más organizada es la Asociación de Vecinos de Los Montesinos, que llegó a tener entre 500 y 700 socios en un municipio de unos 6.000 habitantes. Nació con fuerza tras el conflicto de la planta de biorresiduos de 2024 y se ha convertido en el principal altavoz de quejas.

1. Las basuras (el tema que más cabrea) El contrato de recogida lleva más de cinco años caducado. El Ayuntamiento paga alrededor de 22.000 euros al mes a Prezero sin contrato formal en vigor. Mientras tanto:

  • Contenedores desbordados de forma habitual, especialmente en urbanizaciones y fines de semana.
  • Recogida irregular (en muchas zonas cada dos o tres días).
  • Olores, insectos y roedores.
  • Subida de la tasa de basuras de alrededor del 60 % en 2024.
  • Acumulación de residuos en una parcela municipal de la urbanización Montesol (los vecinos lo han fotografiado y denunciado).

En octubre de 2025 unos 200 vecinos se concentraron frente al Ayuntamiento bajo el lema “Mi pueblo también es mi casa y lo quiero limpio”. El manifiesto de la asociación es claro: “No queremos más largas ni palabras vacías”. El Ayuntamiento ha anunciado el mayor contrato de su historia (alrededor de 5,3-6 millones de euros a 10 años) para implantar recogida puerta a puerta. La asociación mira el anuncio con escepticismo.

2. Las inundaciones Cada vez que llueve con cierta intensidad (incluso 25 litros/m²) se inundan accesos clave:

  • CV-945 a la altura del polígono industrial Levante (entrada principal hacia Torrevieja y Rojales).
  • Accesos a la partida de Los Pérez.

Es un problema de décadas. La asociación lo ha denunciado reiteradamente en 2026 y pide soluciones de verdad, no parches.

3. Los Pérez y el alcantarillado Unas 40 viviendas de la partida de Los Pérez siguen sin conexión a la red de alcantarillado. Dependen de fosas sépticas. Vaciarlas cuesta más de 700 euros cada vez y muchas familias (sobre todo jubilados) tienen que hacerlo dos o tres veces al año. El coste es insostenible. El municipio no tiene depuradora propia: bombea todo a Torrevieja (más de 7 km).

4. Sanidad y transporte Solo existe un consultorio de hace más de 20 años. Con la población actual muchos vecinos consideran que debería haber un centro de salud. Para el hospital de Torrevieja (12 km) no hay una línea de autobús decente. Quien no tiene coche depende de taxis caros. La asociación lo ha puesto como una de sus prioridades y ha pedido reuniones que en algunos momentos el alcalde ha rechazado.

5. La planta de biorresiduos de 2024 (el momento que cambió el clima vecinal) El Ayuntamiento cedió más de 3.500 m² en el polígono Levante II para una planta de tratamiento de residuos orgánicos sin consultar a los vecinos. Se formó una plataforma ciudadana, se estudiaron los detalles técnicos y se convocó una manifestación a la que acudieron cerca de mil personas (una cifra enorme para el tamaño del pueblo). El lema recurrente era “Butrón, esto es un marrón”. El proyecto se paralizó. Ese episodio demostró que cuando el pueblo se organiza, puede frenar decisiones.

Hay otras quejas menores pero recurrentes: nominación de inspector jefe de Policía Local criticada por IU por parecer “a medida”, sensación de poca transparencia, y en algunas urbanizaciones (especialmente Montemar y zonas de La Herrada) quejas puntuales sobre reglas de comunidad rígidas o pequeños actos de vandalismo.

La otra cara: lo que funciona y lo que se valora

No todo es queja. Muchos residentes (especialmente extranjeros que viven todo el año) destacan:

  • Tranquilidad relativa respecto a Torrevieja.
  • Buen clima.
  • Cercanía a playas (10-15 minutos a Guardamar o Torrevieja) sin el ruido permanente de la costa.
  • Ambiente de pueblo español en el casco + ambiente más internacional en las urbanizaciones.
  • Instalaciones deportivas decentes (fútbol, pádel, tenis, piscina, skate).
  • Escuela de música activa.
  • Sensación de comunidad cuando hay un problema gordo.

La Herrada suele salir bien parada en conversaciones de residentes: calles amplias, zonas verdes, ambiente familiar. El casco es más “pueblo de toda la vida”. Las partidas rurales (Los Pérez, Lo Blanc, etc.) tienen otro ritmo: más aisladas, más agrícolas y con problemas de infraestructuras más evidentes.

Patrimonio y rincones que sí merecen la pena

  • Hacienda de La Marquesa (3,5 km): torre, ermita de la Virgen del Rosario, aljibe del siglo XVIII y restos de la explotación agrícola. Es el lugar con más historia del término.
  • Aljibes de Lo Reig y Lo Vigo Viejo (siglo XVIII): arquitectura del agua del secano.
  • Iglesia de Nuestra Señora del Pilar (1886): la Dolorosa de la escuela de Salzillo es lo más interesante del interior.
  • Ruta Salada: circular de 3,5 km desde la Plaza del Sagrado Corazón. Miradores, saladar y campos de cítricos. Fácil y útil.
  • Campo Luz: finca privada con una réplica a escala de Jerusalén. Los padres Ángel y Andrés la enseñan. Es de los sitios menos conocidos y más sorprendentes.
  • Jardín Botánico 30 de Julio: sombra y especies autóctonas.
  • Caminos rurales por las partidas: si preguntas con educación, algunos dueños de fincas antiguas con molinos o almazaras las enseñan.

Gastronomía y vida diaria

El plato local por excelencia es el arroz con conejo y caracoles. También el cocido con pelotas y los dulces de tradición árabe. En la Plaza del Sagrado Corazón y alrededores hay varios bares de toda la vida (Charly, La Esquina, Casa Pepe, Las Ninfas, Coffee Time…). La Herradura suele tener opiniones divididas: a unos les gusta mucho el ambiente y los arroces, a otros les parece irregular y caro cuando hay espectáculo.

El mercado de los viernes sigue siendo el punto de encuentro semanal.

Resumen realista para vecinos y para quien está pensando en venir

Pros claros:

  • Clima y localización (campo + 15 minutos de playa).
  • Comunidad que se organiza cuando hace falta.
  • Precio de vivienda más asequible que en primera línea.
  • Ambiente mixto español-extranjero que funciona razonablemente.

Contras documentados y repetidos:

  • Servicio de basuras deficiente desde hace años.
  • Problemas de inundación en accesos clave.
  • Sanidad básica insuficiente y transporte público casi inexistente hacia el hospital.
  • Zonas sin alcantarillado.
  • Sensación de que muchas decisiones se toman sin consultar.

Los Montesinos no es un pueblo problemático al estilo de algunas zonas degradadas de la costa. Es un pueblo que ha crecido rápido, que tiene un entorno natural interesante y una comunidad capaz de movilizarse, pero que arrastra déficits de gestión clásicos de muchos municipios de la Vega Baja: limpieza, saneamiento, movilidad y sanidad.

Si vienes de visita, haz la Ruta Salada al atardecer, pásate por La Marquesa y come un arroz con conejo. Si estás pensando en vivir, habla con vecinos de la misma zona (casco, La Herrada, Los Pérez o urbanizaciones) porque la experiencia cambia bastante según el sitio exacto. Y si ya vives aquí, la Asociación de Vecinos es hoy el canal más activo de reclamaciones.

Este es el retrato más completo y actualizado que se puede hacer con la información pública y las voces vecinales de los últimos dos años.